"Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María. Saltó la criatura de su vientre. Se llenó de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó. « ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá»."

Lucas 1, 39-56